Degustación y presentación.

     La forma mas adecuada para su presentación es presentar el queso ya cortado sobre tablas de madera, pero como siempre no es posible en cada caso, servirá cualquier plato lo más llano posible, evitando en todo lo posible amontonar en demasía unos trozos sobre otros

     Es conveniente sacar del refrigerador el queso una o dos horas antes de que se vaya a ser consumido, pues la temperatura adecuada para su ingestión debe rondar los 22º C.

     Los trozos de queso deben tomarse en pequeñas porciones, masticándolos perfectamente y manteniendo la masa durante algún tiempo en la boca antes de su ingestión para poder extraer la mayor parte de los sabores que encierra.

     Por la mañana sientan mejor los de menor curación (tiernos o semicurados), durante la comida pueden presentarse una tabla de quesos cubriendo toda la gama de curaciones y para la cena conviene degustar quesos mas curados. No hay que descartar la visita de invitados inesperados; preparar una comida de forma improvisada, a base de queso Manchego suele ser una excelente solución.

     Lógicamente, la mejor bebida para acompañar al queso es el vino. Para quesos de poca curación es recomendable un vino blanco, si el queso que degustamos es más curado se aconseja un vino tinto; de todos es sabido que el queso manchego mejora la calidad de los vinos que acompañan.

     No obstante, no hay que olvidar que el queso Manchego, por tradición, forma parte de la cultura de la buena mesa y es símbolo de gustos refinados, pero siempre recordando que cada comensal tiene su forma personal sobre como degustar y comer el queso.